El otro océano
He determinado hallar en las exigencias del tiempo y el fervor del universo, una suerte de azar que he procurado conquistar, mas no he logrado comprender cómo al destino someter. Adversa es mi fortuna, de búsquedas inoportunas, que mis penas han de padecer. Un mar de sentimientos, merodean el corazón, perpetrando la razón y asfixiando argumentos que, a cada momento, sucumben a este amor. Eterno presagio el dolor que fluye como un río y, ostentando su bravío, se presenta Inquisidor No en vano habré vagado, cuando alce los ojos, el carmesí se torne rojo, y erija del pasado un frío reloj desolado. Un sutil y pasajero anhelo brote austero, emerja del horizonte, y la estrella del norte descubra mi sendero